Mas vale dar que recibir.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
A falta de caballos, que troten los asnos.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
El que afloja tiene de indio.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El sabio calla, el tonto otorga.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Freno y espuela es buena escuela.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Es muy poco pinole para ahogarse.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Malos humores salen con buenos sudores.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Almendro de enero, no llega al cesto.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Aquel que guarda siempre tiene.
Más vale aprovechar que tirar.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Quien destaja no baraja.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
A palabra necias, oídos sordos.