Lo que no cuesta no vale.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Lo malo nunca es barato.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
La curiosidad mató al gato.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
De poniente, ni viento ni gente.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
El que se apura llega tarde.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
El que presta no mejora.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
Quien nada hace, nada teme.
Hay que dar para recibir.
Gracias que hacen pero no la ven.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Dios no espera año para castigar.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Marido rico y necio no tiene precio.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Cuenta errada, sea enmendada.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Abril concluido, invierno ido.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
A caballero nuevo, caballo viejo.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
El que poco tiene a poco aspira.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
El que come aprisa, come mal.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Atente al santo y no le reces.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
La ocasión es la madre de la tentación.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.