Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Lo poco, nunca dio mucho.
El más avisado cae.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Los celos son malos consejeros.
Échate este trompo a la uña.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Llagas viejas, tarde sanan.
Un espejo no sabe ser embustero.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Para afilar el formón, hay que darle al mollejón.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Meter aguja y sacar reja.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
No dar pie con bola.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
No hay peor error que el no reconocerlo.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
La crianza aleja la labranza.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Palabra de cortesano, humo vano.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Burla pesada, en veras acaba.
La necesidad hace a la vieja trotar.
El que no tranza no avanza.