Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Puta en ventana, mala mañana.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Hacer el primo.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Gran mal padece quien amores atiende.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
A ave de paso, cañazo.
No falta un burro en un mal paso.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Al potro que le alabe otro.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Vencer no es vergonzoso
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
La madurez solo se vive una vez.
A palabras necias, bofetones.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Las penas no matan, pero rematan.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
El que pestañea pierde.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.