Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
Cazador, mentidor.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Nunca falta un roto para un descosido.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Ese huevito quiere sal
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Ahora adulador, mañana traidor.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
A cada paje, su ropaje.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
No estrujes tanto la naranja, que amargue el zumo.
Ningún tomar es malo, como no sean palos.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Mejor es resignarse que lamentarse.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Una vez al año, y ésa con daño.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
En casa del pobre, ni vino ni odre.