A un fresco, un cuesco.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Quien hijos ha, no reventará.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Quien calladamente arde, más se quema.
Hay más santos que nichos.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Nadie es profeta en su propia tierra.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Buena carrera del buen caballo se espera.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
A quien labora, Dios lo mejora.
El relajo es dulce después del trabajo.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Andar con pies de plomo.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Ojo por ojo y diente por diente.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
El diablo está en los detalles.
Gato meador, llena la casa de hedor.
Está como padre, que le llevan la hija.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Indio comido indio ido.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
La alegría alarga la vida.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.