Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
Vino mezclado, vino endiablado.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
La razón y el agua hasta donde dan.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Hablar bajo y obrar alto.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Este es carne de cañón.
El uso es maestro de todo.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Peor es mascar lauchas
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Nadie se muere un minuto antes.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Un día de obra, un mes de escoba.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Ir por los extremos no es de discretos.
La abadesa más segura, la de edad madura.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Con buena polla bien se jode.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.