Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Al último siempre le muerde el perro.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Agua turbia no hace espejo.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
El que tiene una alta meta, suela cambiar de chaqueta.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
No hay hombre sin hombres.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
A la mujer no la cates, no es melón.
Adorar al santo por la peana.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Desvestir un santo para vestir otro.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Si malo es enero, peor es febrero.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Jamás olvidó el que bien amó.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
El solo querer es medio poder.
Cual andamos, tal medramos.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
El mal llama al mal.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Más querría un dinero que ser artero.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
A traidor, traidor y medio.