Enemigos me de Dios, y amigos no.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
A los 60 pocos hombres conservan su herramienta, y es por regla general, que desde los 50 anda mal.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Jamás digas: nunca jamás.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Quien mucho desea, mucho teme.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
Éramos pocos y parió la abuela.
Quien dice lo que no siente, miente.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Empezar con buen pie.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Mano lavada, salud bien guardada.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Año de hongos, año de nieve.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Para el solano, agua en mano.
Boticario sin botica, nada significa.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Los hombres serenos, pelean mucho menos.
Una obra mala, con una buena se paga.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Suelo mojado, cajón seco.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.