El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
A donde va la gente, va Vicente.
Estos son polvos de aquellos lodos.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
No hay peligro para el preparado.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
La fuerza vence, la razón convence.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Mal se saca agua de la piedra.
De solo aire no vive nadie.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Al perro muerto, échale del huerto.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Gente de montaña, gente de maña.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
El buen vino en vaso chico.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Está como aji titi.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Para bruto no se estudia, se nace.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
No hagas leña del árbol caído.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
La buena solera hace el vino de primera.
Mucho sabe quien callar sabe.
Cuando de los cincuenta pases, no te cases.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.