A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Fía mucho, más no a muchos.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Haz buena harina y no toques bocina.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Quien nada pide, nada recibe.
Un jarrón perfecto nunca ha salido de las manos de un mal artesano.
Abogacía, que una boga y otra cía.
A secreto agravio, secreta venganza.
A feria vayas que más valgas.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Buey que muge, todos le temen.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
No hay como la casa de uno
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
El dinero hace al hombre entero.
Tiene Mayo la llave del año.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.