El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Quien casa una hija, gana un hijo.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Hacer la del humo.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Hijos casados, duelos doblados.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Una golondrina no hace verano.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
El buen vino, venta trae consigo.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
El viejo que se cura, cien años dura.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Agua corriente, agua inocente.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Barco grande, ande o no ande.
De tal jarro, tal tepalcate.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.