En vender y comprar, no hay amistad.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
A capar se aprende cortando cojones.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Para que quiere cama el que no duerme.
El jumento para la arada es malo; para la carga es bueno.
La crianza aleja la labranza.
Las prendas de ropa son alas.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Si la lengua erró, el corazón no.
No se toman truchas a bragas enjutas.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Una carreta vacía hace ruidos.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Boca abierta, dientes de oro.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Obra hecha, dinero espera.
No hay que arrear ganado flaco.
Que no te den gato, por liebre.
Llamar al gato, gato.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Pan ajeno nunca es tierno.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Hablar hasta por los codos.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.