Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Promete poco y haz mucho.
Por los cuernos se agarra el toro.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
El que tiene narices, no manda a oler.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
A otra puerta, que ésta no se abre.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
El peligro que no se teme, más presto viene.
A pan ajeno, navaja propia.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Hay que poner tierra de por medio.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
No hables por boca ajena.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Besugo de enero vale un carnero.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.