Razonar para reñir, es cosa de reír.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Untar la carreta para que no chirrié.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Estar armado hasta los dientes
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Emborrachar la perdíz
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
Del reir viene el gemir.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Freír todo el arenque para comer las huevas
De usar y abusar, hay el canto de un real.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
Ver para creer.
Tener el juego trancado.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Hacer la del humo.
Chica centella gran fuego engendra.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
La intención es lo que vale.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Hacer mangas y capirotes.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Tentar la huevera a las gallinas
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Hacer de una pulga un elefante.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Con el engañador, se tú mentidor.
Hacer favores, empollar traidores.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Remendar y dar a putas.