Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Cambiar de opinión es de sabios.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
O Cesar, o mierda.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Soldado muerto, otro en su puesto.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
El cliente siempre tiene la razón.
Invierno frío, verano caluroso.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Palo dado ni Dios lo quita.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Gratis, hasta las puñaladas.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Como el espigar es el allegar.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Casa de Dios, casa de tos.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Hoy te lo dice tu amiga.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Comer en bodegón y joder en putería.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
El buen vecino, arregla el camino.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Tu quieres que el león me coma.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Mejor precavido, que arrepentido.