No te metas donde salir no puedas.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
El que antes muere, antes lo entierran.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
En enero no te separes del brasero.
Amor viejo, pena pero no muere.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Amor con hambre, no dura.
Buen comer, trae mal comer.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Escarba la graja, mal para su casa.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
No con quien naces, sino con quien paces.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Dios da, nunca vende.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Lo que es bueno para todos, no es conveniente para ninguno.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
La muerte, al pobre no se atreve.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Un deber fácil no es un deber
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos