Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Lentejas, comida de viejas.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Mal huye quien a casa torna.
Malos humores salen con buenos sudores.
No pasa seguro quien corre por el muro.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
Por el interés te quiero Andrés.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
La democracia también genera hombres deshonestos
Cada cual es rey en su casa.
Dios acude siempre.
Chico pueblo, grande infierno.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Nadie está contento con su suerte.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Cada uno en su casa es rey.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
El proletariado no tiene patria, se la impone el capital.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
En el refugio del otro vive cada uno
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Con chatos, poco o ningún trato.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.