Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Quien no da nudo, pierde punto.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Mientras haya municiones, no se entregan posiciones.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
El mandar no tiene par.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Madre pía, daña cría.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
El nosotros anula el yo.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Amor y vino, sin desatino.