Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Dos testigos matan a un hombre.
De ese infierno no salen chispas.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Quien desprecia, comprar quiere.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Los compañeros de cama se escogen de día
Hambre matada, comida acabada.
Boca con duelo, no dice bueno.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
La manda del bueno no es de perder.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Meterse en la boca del lobo.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
De boca para fuera.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Las paredes oyen.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Al buen, regalo; al malo, palo.