Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Hay que poner remedio a tiempo.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
La mujer es gente en la letrina.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
Hacer un viaje y dos mandados.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Lo tragado es lo seguro.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Pocas palabras son mejor.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Esposa prudente es don de Dios.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
No hay primera sin segunda
El perdón sobraría donde el yerro falta.
El que mucho ofrece, poco da.
La ignorancia es madre de la admiración.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Ocurre en las mejores familias.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
Como la espada, así la vaina.
Nunca falta un roto para un descosido.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
El monte tiene ojo.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Cada uno muere de su vicio.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Orejas de burro.
Lo que siembras cosechas.