Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Todos los oficios son difíciles.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
A mi, mis timbres.
Taberna sin gente, poco vende.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Manos duchas comen truchas.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
La mujer golosa o puta o ladrona.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
No comas ansias.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
El que habla es el que peca.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Los de Morón como son, son.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Libro prestado, libro perdido.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
En casa del herrero, asador de madero.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
El que paga mal, paga dos veces.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
muero Marta, y muero Harta.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
A la puta, el hijo la saca de duda.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
La vida no es senda de rosas.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
El que no cojea, renquea.