Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Ser lento en dar es como negar.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
El que se convida, fácil es de hartar.
Agua de llena, noche de angulas.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Ignorante y burro, todo es uno.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
No hay dos sin tres.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Cara de enferma y culo de sana.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Llaga incurable, vida miserable.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Comer de su propio cocinado.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Casamiento malo, presto es concertado.