El que callar no puede, hablar no sabe.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Maestre por maestre, seálo éste.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Por el becerro se amansa la vaca
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
No gastes pólvora en gallinazos.
El que come tierra, carga su terrón.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Cuando dude, no saludes.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Come con él, y guárdate de él.
A bestia loca, recuero modorro.
La sal no es atacada por las hormigas.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
O errar o quitar el banco.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
El mal que no es durable, es tolerable.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
De casa del abad, comer y llevar.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Vale más muerto que vivo.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Ávila, santos y cantos.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
No te alabes antes de que acabes.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Mata, que Dios perdona.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.