De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
De sabios es cambiar de parecer.
Madre dispuesta, hija vaga.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Entre salud y dinero, salud primero.
Saber amar es mucho saber.
Los libros nos dan la ciencia y la vida la experiencia.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
La práctica perfecciona.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
A capar se aprende cortando cojones.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Para aprender a caminar, primero hay que gatear.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Estás trabajando para el inglés.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.