Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Madurar viche.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
La misa, dígala el cura.
Planta y cría y tendrás alegría.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Quien hace, aplace.
Esto es pan para tu matate.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
De boca para fuera.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
El inicio es la mitad de la tarea.
La muerte hace reflexionar.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Beber y comer buen pasatiempo es.
Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
La confianza da asco