El que tiene más galío, traga más pinol.
El que a los suyos se parece, honra merece.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
La ignorancia es madre de la admiración.
Año malo, panadera en todo cabo.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
El hombre reina y la mujer gobierna.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Pintada en los WC.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Necios y gatos son desconfiados.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Hoy no se fía, mañana sí.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Amistades conserva la pared medianera.
Amor breve, suspiros largos
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
A chico pié, gran zapato.
La sugestión obra.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Gota a gota, la mar se agota.
Hambre larga, no repara en salsas.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Aire de Levante, agua delante.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
No te asombres por poca cosa.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Alegría y desgracia no son eternas
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.