Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
La fruta madura se cae sola.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Hace más el que quiere que el que puede.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
De noche madrugan los arrieros.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Lo prometido es deuda.
Cada día, su pesar y su alegría.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
La jodienda no tiene enmienda.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Le quedo como anillo al dedo.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Para alcanzar, porfiar.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Ajo hervido, ajo perdido.