Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
La virtud ennoblece.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
La gente miedosa, es más peligrosa.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
A dos palabras tres porradas.
No hay pero que valga.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
La necesidad agudiza el ingenio.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Agua estancada, agua envenenada.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Dios consiente, pero no siempre.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Para el avaro, todo es caro.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
La costumbre vence a la ley.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Prueba tu habilidad primero en dorado y después en oro.
Olvidar una deuda no la paga.
El mal trago pasarlo pronto.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
A diente cogen la liebre.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.