Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Más chulo que un ocho.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Despacito por las piedras
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Ni cenamos ni se muere padre.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
El interés tiene patas.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
A dineros dados, brazos quebrados.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Quien te altera te controla.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Reza, pero no dejes de remar.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Mal de muchos, epidemia.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Canción de la transición.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Del mal vino, buena borrachera.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Ir por los extremos no es de discretos.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
El amor no se compra con dinero.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Llanto de viuda, presto se enjuga.