Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Después de un gustazo, un trancazo.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
A falta de caballos, que troten los asnos.
A gran pecado, gran misericordia.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Juez cabañero, derecho como sendero.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
No todo el que trae levita es persona principal
Mujer sin varón, ojal sin botón.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Como te cuidas, duras.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Los dedos de la mano no son iguales.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Firma papel y te encadenarás a él.
Yo te hice y tú me enseñas.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Por el hilo se saca el ovillo.
Riña de amantes, agua referescante.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.