Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Oye primero y habla postrero.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
A lo que no puede ser paciencia.
Por unas saludes, no te desnudes.
Aquel que guarda siempre tiene.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Boca con boca se desboca.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Mano lavada, salud bien guardada.
Hay mucho alumno constante, que estudia para estudiante.
El yerro encelado, medio perdonado.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Para aprender, nunca es tarde.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Pedir peras al olmo.
Interés, cuánto vales.
Unos por otros, la casa sin barrer.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Es de sabios cambiar de mujer.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
El que espera desespera.
Cuenta y razón conserva amistad.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Casado, pero no capado.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
A hijo malo, pan y palo.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Parecer uña y carne.
El uso hace al maestro.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.