El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Rey determinado no ha menester consejo.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Cada uno con su humo.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Quien no da nudo, pierde punto.
Tienes la razón, pero vas preso.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Hablar bajo y obrar alto.
Saber cuantas púas tiene el peine.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
La hacienda, el dueño la atienda.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
La impureza, pesa.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Prueba tu habilidad primero en dorado y después en oro.
Más vale dar que la carga llevar.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
A burlas, burlas agudas.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
A la virtud, menester hace espaldas.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Dar y tejer es buen saber.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
No hay dicha, sino diligencia.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.