A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Mallorquina, puta fina
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Sobre mojado, llueve.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
La moda no incomoda.
Aprendo mientras vivo.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
La admiración alaba, el amor es mudo
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Volverse la albarda a la barriga.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
A cántaro roto, otro al puesto.
A quien espera, su bien llega.
Se heredan dinero y deudas
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El que camina, no estorba.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Febrerillo, mes loquillo.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.