Ser lento en dar es como negar.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Más fácil es caerse que levantarse.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
El dar y el tener, seso ha de menester.
Hacerle a uno la pascua.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Fingir ruido por venir a partido.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Oír campanas y no saber dónde.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Decir, me pesó; callar, no.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Ni vive, ni deja vivir.
Dar y tejer es buen saber.
Dar una de cal y otra de arena.
De noche madrugan los arrieros.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.