Acá como allá, y allá como acá.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Casa de mantener, castillo de defender.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
El mundo da muchas vueltas.
Nada contra la corriente.
Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
El que camina, no estorba.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Al pez, una vez.
A mala suerte, envidia fuerte.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Casado, pero no capado.
Alegrías secretas, candela muerta.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Tal padre, tal hijo.
Entra, bebe, paga y vete.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
A dineros dados, brazos quebrados.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Empezar con buen pie.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.