Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Los últimos serán los primeros.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Demasiado pedo para la mula.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Burro cargado, busca camino.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
El mundo está vuelto al revés
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Ni es carne, ni es pecado.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Que chulo tu chucho colocho
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Dios es la medida de todas las cosas.
Oír como quien oye llover.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Fiar, en Dios y en otro no.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
La razón la tiene Sansón.
Valentón y rufián, allá se van.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
La muerte todas las cosas iguala.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Amigo reconciliado, doble enemigo
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Ocasión perdida, para siempre ida.
En ningún apostolado falta un judas.