Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
El diablo es puerco.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Dios sabe lo que hace.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
De Octubre a primeros, repón los aperos.
A cualquier trapo con tirilla, le llaman camisa.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Para prosperar, madrugar.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Una vez al año, y ésa con daño.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Viejos los cerros y reverdecen
Bien haya quien a los suyos se parece.
Caldera observada no hierve jamás.
Quien madruga ojeras tiene.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
A caracoles picantes, vino abundante.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Dar al olvido.
Allega, allegador, para buen derramador.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Camino malo se anda ligero.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Orden y contraorden, desorden.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
A buen juez, mejor pastor.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.