Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
De casa del abad, comer y llevar.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
De los muertos no se hable sino bien.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
La lengua no es de acero, pero corta.
A batallas de amor, campo de plumas.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
En enero, suda el fresno.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Los cementerios están llenos de valientes.
La muerte es imprevisible.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Buen oficio es no tener ninguno.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
De luengas vías, luengas mentiras.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
A cada puerta, su dueña.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Está comiendo zacate el burro.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
El amor, de necios hace discretos.