Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
El que come y no da, atragantado morirá.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Los mejores consejos, en los más viejos.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Nuestro gozo en un pozo.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Un padre puede mantener diez hijos, diez hijos no pueden mantener a un padre.
Después de toda oscuridad hay luz.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Quien mocos envía, babas espera.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Quien se casa, casa quiere.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
A hijo malo, pan y palo.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Encontrar al perro en la olla
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.