Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Quien bien quiere, bien obedece.
Ruego y derecho hacen el hecho.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Abogacía, que una boga y otra cía.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Los difuntos, todos juntos.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Nada puede dar quien nada tiene.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Lo que abunda no daña.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
En esta vida no hay dicha cumplida.