Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Quitada la causa se quita el pecado.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Río cruzado, santo olvidado.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Santo que mea, maldito sea.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Tiene más cuentas que un rosario.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.