Hambre matada, comida acabada.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Sobre mojado, llueve.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Hacer bailar el trompo en la uña.
El hambre es una fea bestia
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Buena olla y mal testamento.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Cabello crespo, calvo presto.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Casa cerrada, casa arruinada.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
De cuentos suele irse a chismes.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Remo corto, barca pequeña.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Vale más saber que tener.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Las cosas de palacio van despacio.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
No da un tajo ni en defensa propia.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Madre dispuesta, hija vaga.
Los pensamientos no pagan peaje
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Hacer agua los dientes.
No caben dos pies en un zapato.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
El caballo malo hay que venderlo lejos.