La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Con la cuchara que escojas, con aquella comerás.
Palabras de santo, uñas de gato.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Orejas de burro.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Al que le pique, que se rasque.
Una deuda, veinte engendra.
Comer sin vino, comer canino.
Su ladrido es peor que un mordisco
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Son como uña y mugre.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Si se rasca, es porque le pica.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
El dedo malo, se corta y se vota.
El diablo está en los detalles.
Tienes menos sesos que una piedra.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Esto es la misma jeringa pero con diferente bitoque.