De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Quien da el consejo, da el tostón.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Matar dos pájaros con una piedra.
Callado mata conejo.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Jamón empezado, pronto mediado.
Quien escucha, su mal oye.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Dar con la puerta en la cara.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Hasta el rabo, todo es toro.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
A la larga, lo más dulce amarga.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Las letras con sangre entran.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Pa' todo hay fetiche.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Non se pode mamar e asubiar.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Cuervos vienen, carne huelen.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
El yerro encelado, medio perdonado.
Hacienda de pluma, poco dura.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
A mucho vino, poco tino.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Mal suena el Don sin el din.
No coma cuento coma carne.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.