Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Hija que casas, casa que abrasa.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Cada cosa pía por su compañía.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Pocas palabras son mejor.
Cada cual ha de llevar su carga.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Más aburrido que mico recién cogido.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
A barbas honradas, honras colmadas.
Moza dominguera no quiere lunes.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Chico bache y grande caída.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Beneficios son cadenas de obligación.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
El peligro que no se teme, más presto viene.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Voz del pueblo, voz del cielo.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Indio con puro, ladrón seguro.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Te conozco mascarita
Barba a barba, vergüenza se cata.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Santo Tomás, una y no más.
Mejor prevenir que lamentar.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Carne a carne, amor se hace.
Buena mula, mala bestia.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Le sacan punta a una bola de billar.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.