Pasito a pasito, se va muy lejitos.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Donde ajos ha, vino habrá.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Una buena dote es un lecho de espinos
El diablo es puerco.
Jugar y perder bien puede suceder.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
El mundo da muchas vueltas.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
De tal árbol tal madera.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Más come en una semana un gato que cien ratones en todo un año.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
A galgo mojado, liebre enjuta.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Al ingrato con la punta del zapato.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
A la bota, darla el beso después del queso.
Aire de Levante, agua delante.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Cinco: por el culo te la hinco.
Quien vende barato vende doblado.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.