Presto se va el cordero como el carnero.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
El tiempo todo lo cura
Más feliz que marica con dos culos.
Ladran, pues cabalgo.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Al buen vino, buen tocino.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
El que mucho habla, mucho yerra.
Llenarle la cuenca a alguien.
Hacienda de pluma, poco dura.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
El mal trago pasarlo pronto.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Lo que no conviene no viene.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Cada uno canta como quiere.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Para alcanzar, porfiar.
Ofrecer el oro y el moro.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
A lo hecho, pecho.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
La naturaleza proveerá.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Dar es corazón, pedir es dolor
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Cada casa es un caso.
Aire gallego, escoba del cielo.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
A mal Cristo, mucha sangre.