Abril, lluvias mil.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Dos capitanes hunden la nave.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
A buenas horas, mangas verdes
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Hijo casado, vecino airado.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
A rey muerto, principe coronado.
A chico pié, gran zapato.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Te casaste, la cagaste.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Quien sabe adular sabe calumniar.
La bonanza amenaza borrasca
Lleva más cisco que carbón.
A veces perdiendo se gana.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Contra la gota, ni gota.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Cada oveja con su pareja.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Sal derramada, quimera armada.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Del monte sale, con que se arde.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El que a burros favorece, coces merece.
Vicio no castigado crece desatado
Amor de dos, amor de Dios.
Molino que no muele, algo le duele.
No saber una jota.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.