La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
A buenas horas, mangas verdes
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Hijo casado, vecino airado.
A chico pié, gran zapato.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
A rey muerto, principe coronado.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Te casaste, la cagaste.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Lleva más cisco que carbón.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Cada oveja con su pareja.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
La bonanza amenaza borrasca
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Quien sabe adular sabe calumniar.
A veces perdiendo se gana.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Contra la gota, ni gota.
Sal derramada, quimera armada.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Vicio no castigado crece desatado
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Amor de dos, amor de Dios.
Del monte sale, con que se arde.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
El que a burros favorece, coces merece.
Molino que no muele, algo le duele.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.