Si Septiembre no tiene fruta, Agosto tuvo la culpa.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Bien ama quien nunca olvida.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Gana poco, pero gana siempre.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
No hay pero que valga.
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Más caro es lo dado que lo comprado.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Cuando no está preso lo andan buscando.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Es agua derramada.
Tretas y tetas pueden más que letras.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Duro de cocer, duro de comer.